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jueves, 3 de marzo de 2016

DIÁLOGO CLAVE: "Ellos vienen a por ti, Bárbara". LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES


Fecha:1968
Nacionalidad: Estados Unidos
Director: George A. Romero
Reparto: Judith O'Dea, Rusell Streiner
Por qué es clave: Es una de las frases más famosas del cine de terror.

Johnny (Streiner) tiene un mal día: se ve obligado a acompañar a su hermana Bárbara (O'Dea) a visitar la tumba de su padre, aunque él ni siquiera lo recuerda. Comienza a bromear, diciendo con voz sepulcral: ¡Vienen por ti, Bárbara! ¡Vienen por ti!", mientras se mueve rígidamente hacia la chica, reviviendo un juego al que ambos jugaban en el cementerio cuando eran niños.




Los hermanos tienen un estado mental muy diferente: él ha superado los miedos normales de la niñez, pero Bárbara se toma aquellas bromas muy en serio y tiene miedo de lo mismo que la asustaba cuando era pequeña. Cree que las cosas inanimadas pueden cobrar vida de repente, pese a las apariencias. Ella es la que todavía no ha crecido. ¿No se supone que las películas de terror juegan con nuestros miedos?


Obviamente, sus creencias pueden explicar el estado de choque en el que el personaje permanecerá durante la mayor parte del filme. La broma pesada de Johnny también tiene un trasfondo irónico, ya que anuncia lo que va a ocurrirles muy pronto y, aunque La noche de los muertos vivientes logró que el género de terror entrara en su era moderna, también adelantó la tendencia, en largometrajes de terror mucho más recientes, hacia un uso contínuo de la reflexión. Más de veinte años después, el mismo Romero recordará este momento en Los ojos del diablo (1990), cuando un personaje muerto viviendo declara: "¡Vienen por ti, Jessica!". Por desgracia, con mucho menos efecto.



martes, 12 de enero de 2016

DIÁLOGO CLAVE: La "explicación" de la maldad de Henry en "Henry, retrato de un asesino"

Fecha: 1986
Nacionalidad: Estados Unidos
Director: John McNaughton
Reparto: Michael Rooker, Tracy Arnold
Por qué es clave: McNaughton nos ofrece una explicación freudiana del comportamiento del personaje.


Henry (Rooker) es lo bastante perverso y peligroso como para asustar a cualquier otro villano de la gran pantalla. Sus asesinatos son tremendamente violentos, lo que hace pensar, sin temor a equivocarse que disfruta matando, pero se trata de asesinatos aleatorios, pues sabe que cuanto más imprescindible sea su comportamiento, más difícil será que lo atrape la policía.


Aunque es un hombre solitario, Henry decide compartir su casa con Otis (Tom Towles) un tipo que va dando tumbos por la vida y que no tarda en aficionarse a los asesinatos en serie, con lo que se convierte en el protegido y compañero de Henry. La hermana de Otis, Becky (Arnold), se traslada también a vivir con ellos y pronto se gana el corazón de Henry, o lo que sea que haga bombear su sangre fría (Otis también se siente atraído por ella, pues para un asesino en serie, el incesto es una pequeña minucia).


Becky ha oído que Henry mató a su madre y un día decide preguntárselo. Éste lo confiesa: "La apuñalé", y con la voz impregana de dolor, relata cómo su madre abusó de él y lo humilló cuando era niño. Es una escena clásica en la que se nos ofrecen los datos psicoanalíticos que necesitamos para comprender las reíces de la maldad de Henry, y sentir que ejercemos algún tipo de control. "La maté de un disparo", concluye. Pero sólo un momento antes había dicho que la había apuñalado. Cuando Becky se lo hace ver, Henry se corrige con total tranquilidad. "Ah sí..., la apuñalé". En ese mismo instante nos damos cuenta de que el monólogo que acabamos de escuchar no es más que otra muestra de su locura, que no nos dice más de él que la marca de cerveza que bebe. No hay explicación alguna para una maldad tan profunda. Simplemente es así y tenemos que vivir con ello..., si es que no nos lo impide alguien como él.

David Sterritt.